Costa Rica registra 5.302 casos de dengue en 2026; 104 tienen signos de alarma. Conozca síntomas, prevención y cuándo buscar atención médica
SAN JOSÉ, COSTA RICA — El país registra 5.302 casos de dengue hasta la semana 37 de 2026 y 104 con signos de alarma. Salud pide eliminar criaderos y reconocer señales que requieren atención médica ya.
Costa Rica contabiliza 5.302 casos de dengue hasta la semana epidemiológica 37 de 2026, mientras 104 pacientes fueron clasificados con signos de alarma y seis permanecían hospitalizados en centros médicos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), de acuerdo con los datos epidemiológicos divulgados este fin de semana.
La distribución territorial muestra una concentración especialmente alta en Alajuela, provincia que acumula 2.737 diagnósticos. Puntarenas aparece después con 639 y Guanacaste con 610.
Los datos vuelven a colocar la prevención en los hogares y comunidades como una de las principales herramientas para reducir la transmisión. El dengue se propaga principalmente mediante la picadura de mosquitos Aedes aegypti infectados, cuyo ciclo de reproducción puede desarrollarse en recipientes capaces de acumular agua.
Además de las cifras nacionales, las autoridades sanitarias insisten en reconocer a tiempo los signos que pueden indicar una evolución más delicada de la enfermedad. Algunos aparecen precisamente cuando la fiebre empieza a disminuir, por lo que una aparente mejoría de la temperatura no siempre significa que el riesgo haya terminado.
Alajuela concentra más de la mitad de los diagnósticos reportados
Los 2.737 casos registrados en Alajuela equivalen aproximadamente al 51,6% de los 5.302 contabilizados en todo el país hasta este corte epidemiológico.
La cifra permite dimensionar la concentración territorial: prácticamente uno de cada dos diagnósticos incluidos en el balance nacional corresponde a esa provincia.
Puntarenas registra 639 casos y Guanacaste 610. Desde la perspectiva de las regiones sanitarias, la Región Central Norte concentra 1.971 casos, mientras la Región Pacífico Central presenta una tasa de 328,4 casos por cada 100.000 habitantes.
Los números absolutos y las tasas cumplen funciones distintas al analizar una enfermedad. Una provincia o región con más habitantes puede registrar una cantidad elevada de casos simplemente porque su población es mayor. La tasa por cada 100.000 habitantes permite comparar territorios considerando el tamaño de su población.
Por esa razón, determinar dónde existe mayor riesgo epidemiológico requiere observar ambos indicadores y no solamente ordenar las provincias según el número bruto de diagnósticos.
Los 104 casos con signos de alarma requieren vigilancia especial
La clasificación de dengue con signos de alarma no debe confundirse automáticamente con dengue grave.
Los signos de alarma identifican pacientes que necesitan una valoración y vigilancia más estrechas debido al riesgo de progresión. Entre las señales reconocidas internacionalmente están el dolor abdominal intenso o sensibilidad abdominal, vómitos persistentes, acumulación clínica de líquidos, sangrado de mucosas, letargo o inquietud.
Otros criterios pueden detectarse mediante evaluación clínica y pruebas de laboratorio, entre ellos el aumento del hematocrito acompañado de una disminución rápida de las plaquetas.
El dengue grave constituye una categoría diferente y puede involucrar fuga importante de plasma que produzca choque o dificultad respiratoria, sangrado severo o afectación grave de órganos.
Esta distinción resulta importante al interpretar el balance nacional: informar que 104 pacientes tuvieron signos de alarma no significa que las 104 personas desarrollaran dengue grave.
Seis pacientes permanecían hospitalizados en centros de la CCSS según el reporte divulgado para la semana epidemiológica 37.
Las señales pueden aparecer cuando comienza a bajar la fiebre
Una de las características que exige especial atención en el dengue es el momento en que pueden aparecer las complicaciones.
La Organización Mundial de la Salud advierte que los síntomas del dengue grave suelen manifestarse después de que desaparece la fiebre. Entre ellos figuran dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, respiración rápida, sangrado de encías o nariz, cansancio intenso o inquietud, sangre en vómito o heces, sed intensa y piel pálida y fría.
Una persona con esas manifestaciones debe buscar atención médica inmediatamente.
En los cuadros sintomáticos habituales, la enfermedad puede comenzar con fiebre alta, dolor intenso de cabeza, dolor detrás de los ojos, molestias musculares y articulares, náuseas, vómitos y erupción cutánea.
Los síntomas generalmente aparecen entre cuatro y diez días después de la infección y suelen durar entre dos y siete días. La mayoría de las personas se recupera, pero una proporción puede evolucionar hacia una enfermedad grave.
Por eso es importante vigilar la evolución incluso cuando la temperatura comienza a normalizarse, particularmente si aparecen dolor abdominal persistente, vómitos continuos, sangrado, somnolencia inusual, irritabilidad o dificultad para respirar.
Aspirina e ibuprofeno deben evitarse ante sospecha de dengue
El dengue no dispone actualmente de un medicamento antiviral específico que elimine la infección. El manejo se concentra en la vigilancia del paciente, la hidratación y el tratamiento adecuado de los síntomas.
La Organización Mundial de la Salud señala que el paracetamol puede utilizarse para controlar la fiebre y los dolores, siguiendo las indicaciones médicas y las dosis apropiadas para cada paciente.
En cambio, recomienda evitar aspirina e ibuprofeno porque pueden aumentar el riesgo de sangrado.
Esta precaución adquiere importancia porque una persona con fiebre y dolores musculares podría recurrir inicialmente a medicamentos de venta habitual sin saber todavía que tiene dengue.
La valoración profesional cobra mayor importancia cuando existen condiciones médicas previas, embarazo, edades extremas o cualquier señal de alarma.
La información general sobre síntomas y medicamentos no sustituye una evaluación médica individual. Ante signos de alarma o un deterioro del estado general, la recomendación es acudir a un servicio de salud.
Eliminar criaderos sigue siendo una medida central de prevención
El control del mosquito continúa siendo fundamental para reducir las posibilidades de transmisión.
El Aedes aegypti puede aprovechar recipientes relativamente pequeños que acumulen agua alrededor de viviendas y otros inmuebles. Llantas, baldes, floreros, bebederos de animales, recipientes abandonados y depósitos sin protección pueden convertirse en lugares adecuados para su reproducción.
El Ministerio de Salud ha recomendado históricamente eliminar objetos que puedan funcionar como criaderos, utilizar repelente sobre la piel expuesta, vestir prendas que reduzcan la superficie disponible para las picaduras y emplear mosquiteros.
La prevención doméstica requiere algo más que vaciar ocasionalmente un recipiente. Los depósitos utilizados para almacenar agua deben mantenerse adecuadamente cubiertos y los objetos capaces de acumular lluvia deben eliminarse, voltearse o mantenerse secos.
Durante la época lluviosa, la revisión frecuente del patio, jardín, canoas, macetas y recipientes exteriores adquiere especial importancia porque nuevos criaderos pueden aparecer después de cada episodio de lluvia.
Las acciones institucionales de control del vector complementan estas medidas, pero la eliminación de sitios de reproducción en propiedades particulares depende también de la participación de residentes y comunidades.
La comparación con 2025 contiene una inconsistencia que debe aclararse
Las publicaciones que difundieron el balance de la semana epidemiológica 37 señalan que los 5.302 casos de 2026 representan un incremento de 38,6% frente al mismo periodo de 2025.
Sin embargo, esas mismas publicaciones indican que el acumulado comparable del año anterior era de 3.256 casos.
Ambos datos no son matemáticamente compatibles con un aumento de 38,6%.
Si se comparan directamente 5.302 casos contra 3.256, la diferencia es de 2.046 casos. Esa variación equivale aproximadamente a un 62,8% de incremento, no a 38,6%.
Por esa razón, CRN Mundo no incorpora el porcentaje de 38,6% como un dato confirmado en esta publicación. Es necesario revisar el boletín epidemiológico original para establecer si existe un error en el porcentaje divulgado, si la cifra de referencia de 2025 corresponde a otro corte o si se utilizó una base de comparación diferente.
La discrepancia no modifica el acumulado de 5.302 casos reportado para 2026 ni los 104 pacientes clasificados con signos de alarma, pero sí impide realizar una comparación interanual fiable con los números disponibles.
Reconocer las señales de alarma puede acelerar la búsqueda de atención
El seguimiento epidemiológico permite a las autoridades determinar dónde se concentra la transmisión y orientar las acciones de control, pero para las familias existe una segunda dimensión igualmente importante: saber cuándo un cuadro compatible con dengue requiere atención inmediata.
Dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado, dificultad respiratoria, letargo o inquietud después de varios días de enfermedad no deberían interpretarse como síntomas que simplemente hay que esperar a que desaparezcan.
La Organización Mundial de la Salud advierte que el dengue grave puede producir choque, acumulación de líquidos con compromiso respiratorio, hemorragias importantes y afectación de órganos.
La vigilancia resulta especialmente importante alrededor del momento en que comienza a desaparecer la fiebre.
Costa Rica mantiene entretanto el seguimiento epidemiológico del dengue mientras continúa la temporada lluviosa. El comportamiento de los casos durante las próximas semanas permitirá observar si la transmisión aumenta, se estabiliza o comienza a disminuir en las regiones con mayor incidencia.
Para la población, las medidas inmediatas permanecen sin cambios: eliminar criaderos, reducir la exposición a las picaduras y reconocer tempranamente los signos que justifican acudir a un centro médico.

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