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Costa Rica perdería 26% de su matrícula de primaria hacia 2030, según proyección de UNESCO

Costa Rica perdería 26% de su matrícula de primaria hacia 2030, según proyección de UNESCO
Imagen principal: Costa Rica perdería 26% de su matrícula de primaria hacia 2030, según proyección de UNESCO

La caída de nacimientos podría reducir 26% la matrícula de primaria en Costa Rica para 2030 y reabrir el gran debate sobre cómo invertir en educación.

Aula de escuela pública costarricense con pupitres vacíos, identificada claramente como imagen contextual y no como registro de un cierre específico.

SAN JOSÉ, COSTA RICA — Costa Rica se encamina hacia una transformación demográfica que ya empezó a sentirse en las aulas. Un análisis de la UNESCO y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta que, si se mantienen los niveles actuales de cobertura, la matrícula de primaria pasaría de 451.850 estudiantes en 2023 a 336.312 en 2030. La diferencia equivale a 115.538 alumnos y a una reducción cercana al 26%, según cifras divulgadas este domingo por CRHoy a partir del estudio regional.

La tendencia no se limita a primaria. Las estimaciones citadas para Costa Rica apuntan a descensos en preescolar, secundaria baja y secundaria alta durante esta década. El total de estudiantes de los niveles analizados bajaría de 957.545 en 2023 a 772.069 en 2030, una contracción aproximada del 20%. Hacia 2050, el sistema podría ser todavía más pequeño si no cambian de manera importante las condiciones demográficas, migratorias o de cobertura.

Menos nacimientos ya se traducen en menos estudiantes

La UNESCO explica que América Latina atraviesa una transición demográfica prolongada. La fecundidad regional cayó de 5,8 hijos por mujer en 1950 a alrededor de 1,8, y Costa Rica figura junto con Argentina, Chile y Uruguay entre los países donde los nacimientos descendieron con mayor fuerza entre 2018 y 2023. El efecto aparece primero en preescolar y primaria y luego se desplaza hacia secundaria.

La señal ya es visible en los registros nacionales. De acuerdo con datos del Ministerio de Educación Pública recopilados por CRHoy, la matrícula de primaria pasó de 467.442 estudiantes en 2019 a 417.537 en 2026, una caída de alrededor del 10,7%. También se han cerrado centros con matrícula insuficiente: 11 en 2023, 12 en 2024 y 13 en 2025, de acuerdo con la misma publicación.

Sin embargo, una reducción del número de alumnos no significa que la necesidad de inversión educativa desaparezca. La UNESCO advierte que la región todavía arrastra brechas de acceso y permanencia. Su análisis indica que solo el 72% de la población en edad de asistir a preprimaria está escolarizada y que alrededor del 41% no concluye la secundaria. Por eso, el organismo sostiene que una menor matrícula puede convertirse en oportunidad únicamente si los recursos liberados se reinvierten con planificación.

La discusión pasa de cuánto gastar a cómo redistribuir

El estudio regional estima que la disminución demográfica podría liberar hacia 2050 alrededor del 30% de los recursos hoy utilizados en cada nivel educativo, bajo el supuesto de que el gasto por estudiante se mantenga constante. Esa posibilidad no equivale a un ahorro automático: el mismo documento señala que el dinero podría destinarse a grupos más pequeños, enseñanza personalizada, ampliación de cobertura, educación técnica, formación docente y territorios con rezagos.

Costa Rica ya tomó una medida en esa dirección al reducir para 2026 los topes de estudiantes por grupo mencionados en la cobertura local: de 35 a 25 en primaria, de 25 a 18 en preescolar y de 40 a 25 en secundaria. La evolución de la matrícula permitirá medir si esas reducciones se sostienen y si se traducen en mejores condiciones de aprendizaje.

La dimensión territorial será decisiva. La UNESCO recalca que la pérdida de matrícula no ocurrirá con la misma intensidad en todas las comunidades. Migración, nuevas urbanizaciones y diferencias en natalidad pueden provocar que algunas escuelas pierdan estudiantes mientras otras mantengan o aumenten su demanda. Una política uniforme de cierres o recortes, por tanto, correría el riesgo de ignorar necesidades locales.

Qué debe vigilar Costa Rica hacia 2030

El desafío inmediato para el MEP será combinar proyecciones de nacimientos, matrícula, migración y ubicación de centros para anticipar dónde sobrarán espacios y dónde seguirán faltando. El debate también alcanzará la contratación docente, el transporte estudiantil, los comedores, la infraestructura y la distribución presupuestaria.

El estudio de UNESCO y CEPAL plantea un escenario, no una cifra inevitable. Las proyecciones dependen de supuestos sobre cobertura y dinámica poblacional. Cambios migratorios, políticas para retener estudiantes o expansiones en preescolar y secundaria pueden modificar los resultados. Por eso, las cifras deben leerse como una herramienta de planificación y no como un conteo definitivo de alumnos futuros.

Para Costa Rica, la caída demográfica puede aliviar algunas presiones cuantitativas, pero también obliga a tomar decisiones delicadas sobre escuelas pequeñas y comunidades rurales. La oportunidad consiste en evitar que “menos estudiantes” se convierta simplemente en “menos educación” y utilizar el cambio para mejorar calidad, permanencia y acceso allí donde persisten brechas.

Con información de Adriana Méndez Salazar, de CRN Mundo.

10:37 ET (14:37 GMT) 16 de agosto de 2026

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