La elección del secretario general de la ONU avanza con siete candidaturas, entre ellas la costarricense Rebeca Grynspan, y llamados a elegir mujer.
NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS — La elección del próximo secretario general de la ONU avanza tras una nueva consulta del Consejo de Seguridad, mientras aumentan los llamados para que una mujer dirija la organización.
La elección del secretario general de la ONU atraviesa una etapa de consultas diplomáticas en la que siete candidaturas permanecen en consideración para sustituir a António Guterres. El proceso ha cobrado especial atención por la participación de cuatro mujeres, entre ellas la costarricense Rebeca Grynspan, y por las iniciativas internacionales que promueven el nombramiento de la primera mujer al frente de Naciones Unidas.
El 29 de septiembre de 2026, los integrantes del Consejo de Seguridad participaron en una cuarta consulta informal para examinar las candidaturas. La votación no constituye una elección definitiva, pero permite conocer el grado de respaldo y las objeciones que enfrenta cada aspirante.
En esta ronda, Grynspan obtuvo diez expresiones de apoyo, tres de rechazo y dos respuestas sin opinión, según información difundida por Reuters y recogida también por EFE. Los resultados corresponden a una consulta confidencial y no garantizan su nombramiento.
La próxima persona que dirija Naciones Unidas asumirá responsabilidades en un escenario internacional marcado por conflictos armados, dificultades financieras, necesidades humanitarias y debates sobre la capacidad de respuesta del sistema multilateral.
Rebeca Grynspan obtiene diez apoyos en una nueva consulta
La candidatura de Rebeca Grynspan, presentada oficialmente por Costa Rica el 3 de marzo de 2026, constituye uno de los elementos de interés nacional en el proceso.
La diplomática y economista costarricense fue vicepresidenta de la República y ha desempeñado responsabilidades en organismos internacionales. Su trayectoria incluye la dirección de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
En la cuarta consulta informal del Consejo de Seguridad, Grynspan recibió diez manifestaciones de apoyo, tres de rechazo y dos respuestas sin opinión. El resultado refleja las posiciones expresadas por los quince integrantes del organismo durante esa ronda específica.
Sin embargo, las consultas preliminares no permiten determinar por sí solas quién será finalmente designado. Tampoco revelan necesariamente si los votos negativos proceden de miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
Esta distinción es fundamental porque Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido disponen de derecho de veto en las decisiones sustantivas del Consejo.
La candidatura costarricense forma parte de un proceso diplomático en el que también participan representantes de otros países y regiones.
Cuatro mujeres y tres hombres participan en el proceso
La composición de las candidaturas ha situado la representación femenina entre los principales asuntos del debate internacional.
Según Associated Press, cuatro mujeres y tres hombres permanecen en el proceso de selección.
Entre las candidatas figuran Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues Birkett, María Fernanda Espinosa e Ivonne A-Baki. También participan Rafael Grossi, Olara Otunnu y Macky Sall.
Cada candidatura ha sido presentada por uno o varios Estados miembros de Naciones Unidas.
La lista actual es resultado de un proceso que ha experimentado modificaciones desde su apertura. La expresidenta chilena Michelle Bachelet figuró inicialmente entre las aspirantes, pero los países que respaldaban su candidatura retiraron posteriormente sus nominaciones.
La presencia de cuatro mujeres resulta significativa en una institución que, desde su fundación en 1945, nunca ha nombrado a una secretaria general.
Las organizaciones defensoras de la igualdad de género consideran que el proceso representa una oportunidad para modificar ese antecedente histórico.
No obstante, las candidaturas deben atravesar los mismos procedimientos institucionales y negociaciones diplomáticas establecidos para la designación.
Cómo funciona la elección del secretario general de Naciones Unidas
El procedimiento está establecido en el artículo 97 de la Carta de las Naciones Unidas.
La Asamblea General tiene la responsabilidad de nombrar al secretario general, pero debe hacerlo siguiendo una recomendación del Consejo de Seguridad.
Esta distribución de competencias significa que la Asamblea General no puede seleccionar libremente a cualquier candidatura sin que exista previamente una recomendación del Consejo.
El procedimiento actual comenzó formalmente el 25 de noviembre de 2025, mediante una comunicación conjunta de las presidencias de ambos órganos.
Posteriormente, los Estados miembros presentaron candidaturas acompañadas de documentación profesional, propuestas institucionales y declaraciones sobre el financiamiento de sus campañas.
Durante 2026 se organizaron diálogos públicos en los que las personas aspirantes expusieron sus propuestas y respondieron preguntas sobre los principales desafíos de Naciones Unidas.
El Consejo de Seguridad inició después una etapa de consultas internas.
Estas votaciones informales, conocidas como straw polls, permiten explorar las posiciones de sus integrantes, identificar objeciones y facilitar las negociaciones.
A diferencia del nombramiento definitivo, los resultados de estas consultas no son jurídicamente vinculantes.
El procedimiento continuará hasta que el Consejo pueda recomendar formalmente una candidatura a la Asamblea General.
El derecho de veto y las negociaciones diplomáticas
Uno de los aspectos determinantes del proceso es la estructura del Consejo de Seguridad.
El organismo está integrado por quince países, de los cuales cinco tienen condición de miembros permanentes.
Estos cinco Estados disponen de derecho de veto, una facultad que influye directamente en la posibilidad de alcanzar una recomendación formal.
En consecuencia, una candidatura puede obtener numerosas expresiones favorables durante las consultas preliminares y, aun así, encontrar dificultades para conseguir la recomendación definitiva.
Las votaciones informales permiten identificar tendencias diplomáticas, pero no deben confundirse con una decisión institucional.
La confidencialidad de las consultas también impone limitaciones a la interpretación de los resultados.
Por esa razón, los apoyos registrados el 29 de septiembre deben entenderse como información correspondiente a una etapa del procedimiento y no como una confirmación anticipada del nombramiento.
La posibilidad histórica de una mujer al frente de la ONU
El debate sobre la representación femenina ha acompañado el proceso de selección.
Durante más de ocho décadas, todos los secretarios generales de Naciones Unidas han sido hombres.
ONU Mujeres y distintas organizaciones internacionales han advertido sobre la persistencia de desigualdades en el acceso de las mujeres a los principales espacios de decisión política e institucional.
En ese contexto, las iniciativas que promueven una candidatura femenina sostienen que el nombramiento tendría relevancia para la representación de las mujeres en la diplomacia internacional.
La discusión también incluye otros criterios utilizados por los Estados miembros, como la trayectoria profesional, la experiencia diplomática, la capacidad de negociación y la representación geográfica.
El procedimiento no establece que el cargo deba asignarse automáticamente en función del género o de la nacionalidad.
La decisión dependerá de las negociaciones entre los Estados y de la aplicación de los mecanismos previstos en la Carta de Naciones Unidas.
Los desafíos que encontrará la próxima Secretaría General
El mandato de António Guterres concluirá el 31 de diciembre de 2026.
Su sucesor o sucesora deberá asumir la conducción administrativa y diplomática de una organización que interviene en asuntos relacionados con la paz, la seguridad internacional, el desarrollo sostenible y los derechos humanos.
Entre los desafíos se encuentran la respuesta humanitaria ante los conflictos armados, las necesidades financieras del sistema multilateral y las diferencias entre los Estados miembros sobre las prioridades internacionales.
La Secretaría General también cumple funciones de mediación y representación institucional, aunque sus posibilidades de actuación dependen, en numerosos asuntos, de las decisiones de los países que integran Naciones Unidas.
La elección de la próxima persona titular tendrá, por tanto, consecuencias para la continuidad administrativa de la organización y para su interlocución con los gobiernos.
El proceso permanece abierto. Las consultas del Consejo de Seguridad permiten conocer la evolución de las candidaturas, pero todavía será necesaria una recomendación formal y el posterior nombramiento por la Asamblea General.
Hasta que se complete ese procedimiento, ninguna de las personas participantes puede considerarse oficialmente designada.

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